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noviembre 2019

La radioterapia y la quimioterapia son dos de las herramientas terapéuticas disponibles para el tratamiento del cáncer bucal junto con la cirugía. Sin embargo, ambas conllevan frecuentemente efectos adversos que afectan a los pacientes. Las complicaciones orales pueden presentarse clínicamente de forma aguda o crónica, y habitualmente suponen un deterioro en su calidad de vida, muchas de ellas se pueden prevenir, y otras deberán ser tratadas durante o posterior al tratamiento. Las lesiones inducidas por la radioterapia dependen del campo de irradiación y del volumen utilizado, cuanto mayor y más próximo a la cavidad oral, mayor susceptibilidad por parte del paciente de padecerlas (sobre todo suelen ser más agresivas en cáncer a nivel de la cavidad oral). Las reacciones inmediatas a la radioterapia suelen ser la mayoría de las veces de carácter inflamatorio y habitualmente reversible, depende de la radiosensibilidad de la mucosa y del estado de la cavidad oral. La radiomucositis, suele ser más grave y normalmente puede aparecer cuando se irradia directamente la cavidad oral. Caries dentarias del cuello o cúspides. Destrucción del periodonto, retracción gingival. Xerostomia, lo cual también aumenta el número de gérmenes cariogenos. Lesión propia del hueso maxilar, osteorradionecrosis. Prevención de las lesiones por radioterapia En los pacientes radiados hay un aumento de la susceptibilidad a la infección y los procesos de reparación están retardados porque su sistema inmunitario está débil. Por ello un programa de cuidados bucodentales pre y post radioterapia puede llegar a reducir las complicaciones. Examen clínico y radiográfico completo de la cavidad oral. Extracción de todos los dientes en mal estado, quince días antes. Extremar las medidas de higiene oral (cepillados, irrigador bucal, enjuagues). Realizar procedimientos dentarios conservadores (empastes, endodoncias, higienes dentales, fluorizaciones), previos al tratamiento sería lo mejor, no obstante, también se podrían hacer este tipo de tratamientos (no extracciones) durante el tratamiento e visitas cortas y espaciadas en el tiempo siempre y cuando el oncólogo lo permita. La xerostomía o sequedad bucal se puede tratar durante el tratamiento con pastas y geles para hidratación bucal, estimulantes de saliva como gotas de limón, sialogogos, pero son solo tratamientos paliativos. La sintomatología de las lesiones inducidas por quimioterapia, varía en intensidad y duración, desde molestias locales, hasta dolor severo. Las mucositis secundarias a quimioterapia se pueden manifestar desde eritema y ulceraciones, dolor intenso y hemorragias, haciendo que la posibilidad de la infección sea mayor porque la mucosa oral es más vulnerable a las bacterias. Se hace más frecuente la aparición de